Epistolario de Don Pedro de Santacilia y Pax

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Santacilia

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Observaciones
Versión modernizada

Carta incompleta. Trata de los inconvenientes de una pragmática real que favorece la venganza de los delincuentes contra los que testifican en su contra. También de las dificultades de poblar Mallorca con gente trabajadora y que quiera asentarse. Propone que se incentive de alguna manera a los pobladores.

Legajo 40: Carta de No consta
a Persona desconocida (085:47a)
Fecha: Sin especificar
Lugar: Mallorca
Remitente: No consta
Destinatario: Persona desconocida
Temas: Sin especificar
Idioma: castellano








Versión modernizada:

Porque con la ejecución de la pragmática de ausentes se estorban las averiguaciones de los delitos y se hace más dificultosa y casi imposible la captura de los delincuentes para castigarlos, lo que enseña claramente la experiencia, pues en cuanto a la averiguación de los casos, nadie quiere decir la verdad contra un ausente, porque luego se entiende el efecto de su testificación por las penas que se publican en la sentencia, que cuanto más rigurosa es, mas airado se muestra el delincuente contra los testigos y les amenaza daños en sus personas y haciendas, por cuyos recelos se excusan todos de testificar y por lo menos dejan de decir muchas cosas sustanciales; lo que cesaría si no se procedía en ausencia, porque el proceso quedaria cerrado sin entenderse algún efecto de él, y tal vez los delincuentes ya de confiados de que no se le averiguarían causas bastantes para [2§] tales penas, o ya ignorando las que conforme a derecho se les podrían aplicar, se descuidaban algo más, con que llegaban a poder de la justicia y podían ser castigados conforme sus culpas, que quedaban bien ajustadas sin recelo de los testigos, que en esta isla lo pueden tener mayor que en otras partes, pues que por la cortedad de ella no hay testigo que no sea bien conocido de cualquier delincuente para darle cualquier molestia.

En cuanto a la captura, viene a ser tanto más dificultosa porque sabiendo que ya están juzgados y la pena que se les aguarda, atienden con más cuidado a salvar sus personas, y para ello juntan más fuerzas asociándose unos a otros. Y tal vez, si la pena declarada es de muerte, como ya no la pueden esperar mayor, de aborrecidos causan daños en los campos y ganados, y con violencia se mandan dar [3§] provisiones a los payeses y todo lo que quieren, y ellos los encubren y hacen buen pasaje por temor de gente que no tiene más que perder y les puede dar muchos daños en sus haciendas.

Que es tan dificultosa la captura de esta gente como se ha visto, porque sabiendo las penas que tienen pronunciadas, no reparan en hacer cualquier resistencia, en tanto grado que habiendo querido capturar estos años pasados don Jaime Valenciano, gobernador de la isla, a un bandido, le tiró una escopetada en que le hirió a un brazo, y lo hizo para escaparse de las penas de galera en que estaba condenado, que a no saber esta condenación, es infalible que no hubiera intentado tal atrevimiento.

Que la gente más vil que ordinariamente suele perturbar la paz y quietud de una república se vuelve más [4§] atrevida y desalmada, viendo que en cualquier caso que les suceda no tienen nada que perder en pudiendo ausentarse y que los que tienen hacienda no se les atreven por temor de perderla condenándolos en ausencia; conque las personas de más porte y que tratan de servir a la república y hacer sus casas con alguna hacienda, han de pasar por las disoluciones de los peores, recelando la desigualdad de que unos, aunque ausentes, pueden ser condenados en penas pecuniarias, y los otros no, por no tener que pagar.

Que se ha experimentado claramente y cada día se experimentan los muchos homicidios que se cometen ordinario por poca causa, y que siempre los matadores son la gente más plebea y que tiene menos que perder, por cuya causa lo quieren supeditar todo, viendo que los que tienen hacienda han de sufrir cualquier ultraje para no perder lo poco que les queda.

Que en tiempo que esta isla más necesita de que vengan de otras partes a poblarse en ella para que el enemigo halle mayores fuerzas y resistencia, no vienen forasteros sino muy de paso, o que sea gente no muy pacífica, porque los que tratan de quietud no quieren sujetarse a la demasiada libertad de los disolutos, ni tener sus casas y haciendas sujetas a un rigor que se les puede usar en ausencia sin oírles de defensa en cualquier caso que como hombres les puede fácilmente suceder.

Que los que viven en estas fronteras con tan pocas comodidades y en tiempos tan trabajosos merecen que se les hagan mercedes para que habiten estos puestos y no los desamparen, y que antes bien por esta vía [6§] se pueda obligar a que vengan otros a avecindarse en esta isla, y que en ella sean más favorecidos los que tratan del bien de la república y que con mayores efectos acuden con sus personas y haciendas al servicio de su majestad y bien de la isla, desembarazándolos de las vexjaciones que les buscan movidos de los efectos de la pragmática real de los ausentes.

Que en , que es cabeza del reino, no se ha admitido la dicha pragmática por estos y otros motivos que ha tenido, y es deformidad que en un mismo reino se guarden diferentes leyes, allá dejando de admitirse la dicha pragmática, y aquí ejecutándose como se ha referido.



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Criterios de transcripción

Todas las cartas del epistolario se editan en una doble transcripción –literal y modernizada– consultable siempre simultáneamente con el facsímil de la carta original.


Transcripción literal

Generalidades

Se trata, para cualquiera de las lenguas presentes en el epistolario, de una transcripción paleográfica estrecha que reproduce con fidelidad total el uso gráfico del autor del texto aunque no se corresponda con la normas ortográficas actuales y aunque ello suponga transcribir errores evidentes. Hay dos motivos para este criterio: 1) una transcripción paleográfica de este tipo es un punto de partida más eficaz, ya que puede ser luego adaptado a múltiples usos, modernizando la ortografía, añadiendo acentos y puntuación, regularizando el uso de mayúsculas, etc. según el uso que se quiera dar a los textos o los destinatarios a los que vaya dirigido. Por el contrario, un texto modernizado supone haber suprimido ciertas características del uso lingüístico de su autor original que no son fácilmente recuperables. 2) una transcripción paleográfica preserva información lingüística relevante: por ejemplo, la separación de palabras arroja luz sobre unidades fonológicas  como la sílaba, o gramaticales como morfemas. Asimismo las grafías originales pueden denotar procesos dialectales o de transferencia de otras lenguas.


Ortografía

Se respeta el uso gráfico del original, incluso aquellas grafías que parezcan superfluas o sin valor fonológico: x, ss, ç, h, b, v, u, i/y, ph, th, etc. En los casos en que en el texto aparece «r» donde hoy usaríamos «rr» o «c» donde esperaríamos «ç» lo dejaremos como tal. Se conserva la acentuación o falta de la misma del original.


Igualmente se reflejan en todo pormenor paleográfico el uso de la mayúscula y la minúscula, y la puntuación, muchas veces arbitraria.


Se respetan los cultismos gráficos: columpna, comptar y también las simplificaciones fonéticas de los cultismos: dino, lición.


Separación de palabras

Se respetan todos los procesos morfofonémicos reflejados en la escritura, por ejemplo te visto que refleja ‘te he visto’ se transcribe como está en el original. Igualmente transcribimos: menbarque, lazotea, parenbiar, etc. (los casos en los que dos palabras se hayan escrito con el mismo trazo sin levantar la pluma no implica necesariamente que estén escritas juntas).


También se respetan las amalgamas o cualquier otra grafía que represente una pronunciación particular: decille (por ‘decirle’), escuro, colesio, vijitar, esamen.


Abreviaturas

Las abreviaturas se desarrollan empleando paréntesis angulares: sto se transcribe s<an>to, dho d<ic>ho, q. q<ue>, nros n<uest>ros. Si en una palabra falta texto que suele ir en abreviatura pero el escriba no ha puesto el diacrítico o la indicación que normalmente indica la abreviatura (por ejemplo propto sin indicación de abreviatura) lo transcribimos pro[<m>]pto donde se indica que la abreviatura no figura en el original y es añadido nuestro.


En el caso de abreviaturas usuales que indiquen tratamiento (D. Dr. V. M. Vd. etc.) se pueden dejar como vienen en el original.


Añadidos y enmiendas del editor

Si es evidente que falta algo en el texto –y no estamos ante una abreviatura– se suele restituir, pero sólo cuando estamos absolutamente seguros. Lo restituido se pone entre corchetes: pdre transcrito p[a]dre.


Si en el texto sobra algo por error (una sílaba o palabra repetida) utilizamos paréntesis con barra invertida para indicarlo (\...), pero sólo cuando estamos muy seguros, porque material aparentemente superfluo puede ser una particularidad morfológica o gráfica de la época. Así pues vinieron a la la casa se transcribe «vinieron a la (\la) casa». Se ha de tener en cuenta que el signo «\» en «(\...)» sirve para discriminar los paréntesis genuinos empleados como signo de puntuación. 


Añadidos y enmiendas en el original

En el caso de que encontremos letras, o palabras entre líneas o en el margen que han sido añadidas por el mismo escribano o un corrector posterior transcribiremos estas palabras entre corchetes «[ ]» con un circunflejo «^» en su interior (para diferenciar de los añadidos que incluimos nosotros mismos, que van simplemente entre corchetes «[ ]»), con una nota explicativa si fuera necesario. Ha de entenderse que empleamos este sistema para material añadido. Cuando el escribano ha continuado en un margen simplemente porque se le ha acabado el espacio al final del folio no consideramos que se trate de un añadido, sino que continuamos copiando el texto numerando las líneas de manera consecutiva.   

Señalamos la presencia de varias caligrafías con la indicación al principio de la carta: «(dos manos)», «(tres manos)», etc.   


Para reflejar texto tachado en el original lo reproduciremos entre «( )» con «^» en el interior para diferenciarlo del texto superfluo que suprimimos nosotros mismos al transcribir que se marca con «(\)». Retomando el ejemplo anterior vinieron a la la casa, se transcribe «vinieron a la (\la) casa» para suprimir el texto erróneo, pero si el segundo la ya aparecía tachado en el original transcribimos «vinieron a la (^la) casa».


Alternancia de lenguas

Cuando aparece texto en una lengua diferente de aquella en la cual está redactado el cuerpo principal del documento, el texto en cuestión se marcará con llaves «{}» que contengan al inicio las tres primeras letras del nombre castellano de la lengua en cuestión (LAT latín, CAT catalán, ITA, italiano, FRA francés, POR portugués, etc.). Por ejemplo: «entonces dijo {LAT ave maria gratia plena} mientras se santiguaba.» En html marcamos las distintas lenguas: <span id=”latin>capbqekbkb”</span> tanto en transcripción original como en la modernizada.


Foliación y número de línea

La transcripción literal se dispone a la izquierda del facsímil del documento correspondiente. Las líneas del documento original se reflejan con una numeración correlativa de principio a fin del texto, antepuesta a cada línea y en color gris. No reiniciamos, por tanto, la numeración en cada página del mismo documento.


Nota importante:

Siempre que tenemos dudas preferimos insertar una doble interrogación entre corchetes [??] junto a la lectura dudosa. Así podemos localizar los problemas fácilmente y corregirlos cuando tengamos la solución (empleamos corchetes porque se trata de un añadido nuestro, las interrogaciones no estaban en el texto). En caso de abreviaturas dudosas se puede transcribir mto m<[??]>to. Muchas de estas dudas se acaban disipando. Consideramos preferible actuar con prudencia y poner interrogantes en vez de ofrecer una lectura que pueda ser errónea.

Transcripción modernizada

Abreviaturas

a) Las abreviaturas se escriben en minúscula y se desarrollan siempre que se pueda. Por tanto, escribimos completas las palabras y tratamientos protocolarios como los siguientes (ponemos ejemplos en español y catalán):


señor o senyor, senyora o señora, mossèn, santo, número, reals reales, libras lliures, escuts, etcétera; il·lustre (il·lustríssim), honorable, magnífico, excel·lentíssim, etc.


Y también los números ordinales, los meses del año, los nombres de países, etc.:


Ej.: 1º (primer o primero), 2º (segon o segundo), 7bre (setiembre setembre), Alemanª (Alemania o Alemanya).


En cambio, no desarrollamos las abreviaturas de respeto:


dr. (doctor), d. (don), da. (doña/dona/donya), v. m. (vuestra merced / vossa mercè), v. s. (vuestra señoría / vossa senyoria), v. e. (vuestra excelencia / vossa excel·lència).


b) Los tratamientos o expresiones protocolarias en la firma o cabecera de las cartas los desarrollamos completamente:


Ex: Su mor. sdor. > su mayor servidor

q.s.m.b. > que sus manos besa

etc. 


c) En el caso en que aparezca en una carta en español o catalán texto en latín que contenga abreviaturas, se conservan:


Ej.: et al.


d) Siempre que sea posible se escriben los nombres propios completos con la ortografía actual. Si la carta está en español las abreviaturas se desarrollan en español y si está en catalán se desarrollan en catalán. 


Ej: Jº > Jerónimo, Gerº > Jerónimo,  Pº > Pedro, Antº > Antonio


Asimismo, Los nombres propios se regularizan según el uso actual: Safortesa > Zaforteza, Çavella > Zavellá, Marqués de los Veles > marqués de los Vélez.

Se informa de la variabilidad ortográfica y en el orden de los apellidos de los remitentes y destinatarios de las cartas por medio de una ventana flotante que aparece al pulsar sobre el nombre modernizado y regularizado en el cuerpo de la carta.



Mayúsculas y minúsculas

a) Todos los cargos y tratamientos protocolarios se transcriben en minúscula dentro del texto, en la firma, en la cabecera de las cartas y en las notas o fichas informativas.


Ej.: rey, rei, virrey, batle, procurador reial, governador, capità, inquisidor general, bisbe, arquebisbe, prevere, mossèn, doctor, su majestad, vicecanciller, capellán secretario


Ej.: magnífic i excelentíssim senyor governador, il·lustríssim senyor procurador reial, su majestad, capitán general, d. Pedro Santacilia, da. Cecilia Zaforteza, etc.


b) Todos los nombres propios (de persona, de lugar, nombres de embarcaciones, apodos, etc.), se escriben con mayúscula inicial.


Ej.: Nostre Senyor/ Nuestro Señor (cuando se refiere a Dios o a Cristo), el Cielo, etc.


c) Algún nombre de documento oficial concreto –cuando no es genérico– se transcribe en minúscula.


Ej.: El memorial (o real orden, informe, etc.) que recibí ayer…


d) En toponimia, el elemento genérico (golfo, cala, calle, plaza) se transcribe en minúscula y en mayúscula si pasa a nombre propio:


Ej.: la sierra de Tramuntana (pero: la Sierra)

plaza Mayor (pero calle de la Plaza Mayor)


e) El nombre de determinadas zonas se transcribe en minúscula:


Ej.: capilla, cámara de los pajes, secretaría del Consejo de Aragón, palacio de los Duques, castillo de San Carlos


En cambio, escribimos en mayúscula:


Casa de Campo, Consejo de Aragón, Real Audiencia, Universitat, Reial Patrimoni


f) Todos los cargos, nombres de oficios o de profesión se transcriben en minúscula:


Ej.: capità, procurador, governador, pagès, criat, capellà, prevere, escribano, notario, secretari, jurats o jurados (de la Universitat o Universidad), oïdors u oidores (de la Audiencia), etc.


g) San/Sant/Santo, Santa, se transcriben en mayúscula cuando va precedido de genérico + de:


Ej.: illa/isla, calle/carrer, plaza/plaça, montaña/muntanya, posesión/possessió, riera, torrente/torrent, convento/convent, iglesia/esglèsia, abadía/abadia, ermita, monasterio/monestir, santuario/santuari, capilla/capella, altar, portal, torre, castillo/castell, palacio/palau, puerto/port, etc.


castillo de SanCarlos, capella de Santa Anna, etc.


Puntuación

Igualmente, puntuamos el texto según las normas actuales de la RAE, intentando respetar el sentido correcto de la frase. No es necesario enfatizar que se trata de una tarea compleja por ser textos que en muchas ocasiones siguen pautas orales, pueden estar escritos descuidada o muy apresuradamente y, por tanto, aparecer plagados de anacolutos, elipsis, errores de coordinación, etc. Aunque siempre actuamos siguiendo un principio de mínima intervención y con la mayor cautela posible, se hace necesario en muchas ocasiones interpretar el texto según el contexto u otras informaciones complementarias de que podamos disponer. Hemos intentado que nuestras intervenciones sean en todo caso visibles utilizando corchetes para nuestros añadidos, enmiendas o comentarios.


La transcripción modernizada presenta el texto dividido en párrafos, sin señalar ni numerar las líneas del manuscrito original. Sí se señala la página correspondiente del manuscrito original mediante numeración consecutiva en gris.


Es importante subrayar que cualquier añadido por nuestra parte va siempre entre corchetes «[]». Si, por la causa que sea, hay una laguna en el texto original o un problema de lectura que no podemos resolver, lo marcamos en el mismo lugar del texto así: «[?]» Ocasionalmente, en el botón de «observaciones» presente en cada carta se comentan las dificultades que a nuestro juicio exigen una nota complementaria.


De aplicación específica a las distintas lenguas

Cada carta está definida en una lengua principal aunque presente varias en el texto (que van convenientemente marcadas, según hemos explicado).


Textos en español

Para los textos en español, como principio ortográfico general, nos atenemos a las normas de la última edición de la Ortografía de la lengua española (Madrid, 2010) de la Real Academia Española, combinadas con las indicaciones del Diccionario de la lengua española (DRAE) en la versión web permanentemente actualizada (http://www.rae.es/recursos/diccionarios/drae). Al no tratarse de textos literarios y entender que debemos facilitar la lectura a un público mayoritario, no especializado en las peculiaridades de la lengua de los siglos XVI, XVII y XVIII, llevamos a cabo una modernización y adaptación lo más completa posible al estado actual de la lengua española que permita al lector y al investigador hacer búsquedas cómodamente en el corpus sin necesidad de conocer las posibles variantes ortográficas.


Textos en catalán

Seguimos las normas ortográficas del Institut d’Estudis Catalans.


Por lo que respecta a los nombres de fincas o posesiones, escribimos Ca, Can (y Ca na), Cal y Son mayúscula y el/es, la/sa minúscula: Can Berga, Son Sant Joan.


Se suprime el punto volado en los textos en catalán en casos como:


no·s > no és, qu·està > que està, etc.

Santacilia

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