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1748

Álvaro Campaner y Fuertes, Cronicón Mayoricense. Año 1748

«Para agenciar los socorros de trigo de fuera Reino se necesitaba de mucha actividad en los que se hallaban a la frente del gobierno económico de esta isla, y más en los Regidores de la ciudad, todos los cuales eran recién entrados en el Oficio. Se hallaba sin Corregidor aquella casa; presidida de un joven Alcalde, D. Francisco Ballesteros; ningunos fondos de que poder echar mano; sin crédito y con poca viveza para agenciarlos. Todo eran especulaciones, pero nada se adelantaba en la práctica, e ínterin se vendía el trigo a 15 ss., la xeixa a 16, la barcella, y la cebada a 30 ss. la cuartera, en la entrada del año 1748. con mucho desconsuelo de los naturales. El Comandante General hizo venir de Barcelona un jabeque cargado de trigo por su cuenta; era, pero, muy gastado y de mala calidad: púsose a 14 ss., 4 ds., pero ni los particulares ni los horneros iban a comprarlo; esto se atajó poniendo en la cárcel a los mayordomos de los horneros y mandando [536] dicho Sr. Comandante cerrar la cuartera, con cuya providencia se despachó el trigo en el mismo muelle.»

«Habiéndose por este tiempo suscitado la especie de hacer venir trigo de Zaragoza, con el motivo de tener allí el Marqués de Campofranco 22.000 pesos procedidos de una quitación hecha a la marquesa su mujer, conviniendo ésta, áunque dementada, en que se emplease dicho dinero para socorrer con trigo este Reino, el cual se obligó a restituir dicho dinero en el mismo depósito, a este fin nombró la Ciudad a Francisco Esquer para que pasase a Zaragoza a comprar trigo y conducirlo por el río Ebro a Tortosa, y de esta, en embarcaciones, a Mallorca, pero dicho comisionado no pudo valerse del dinero, por haberse opuesto a ello una hermana de la Sra. Marquesa; no obstante, hizo compra de 20.000 cuarteras de trigo, pero al tiempo de quererlo encaminar a Tortosa, se opusieron los Asentistas Reales de la Provisión, y se malogró dicha diligencia, por cuyos motivos se abstuvieron los mercaderes de hacer venir trigo; mientras, se recurrió al Rey, el cual enterado del ahogo en que se hallaba Mallorca, mandó que fuese abastecida de Sus Reales almacenes, pero que la venta del dicho trigo corriese por los mismos Asentistas, pero la falta de embarcaciones lo tenía estancado y sin conducción y en Mallorca se padecía suma escasez; fletáronse varias fustas para traerlo a la isla, per un furioso temporal impidió el viaje.» – G. V.

Enero 29. – Llegó un barco de Sevilla con 8.000 cuarteras de trigo muy bueno: cuando se acabó su venta, cerrose la Cuartera. – Co. Fr.

Febrero 3. – «Prohibió la Audiencia con general edicto el dar cebada a las bestias, y se mandó no se vendiese especie alguna de granos, antes bien se debiesen traer todos a la Cuartera para repartirlos a los horneros, repartiendo diariamente entre todos 140 cuarteras, entre candeal, trigo y cebada; se mandó también hacer acopio de los granos que se encontraran en la isla. Pasó D. Fernando Chacón, Ministro de la Audiencia, a las villas para los dichos acopios, apercibiendo con graves penas a los que ocultasen granos, mandando remitirlos todos a esta ciudad, a excepción de los que necesitaban aquellas villas hasta mediados de abril; con esta providencia se vio abatecida la Cuartera para repartir a los horneros y proveer a las villas de la montaña, y a los conventos y monasterios; faltaban casi del todo las legumbres y con el citado edicto … (1) todos los precios de los granos; el candeal a 15 ss. la barcella; el trigo a 14 ss. la cebada a 7 ss. las judías a 2 ss. el almud, fásoles a 1 s. 8 ds. y guijas a 1 s. 4 ds. Se prohibió el uso de cualesquiera pastas a excepción de los bizcochos, que solamente se habían de fabricar en 3 hornos, y esto solo para los enfermos: mandose tambien hacer 3 géneros de pan, a saber, de candeal para los enfermos, de trigo solo, y de trigo y cebada. En breve llegó la gente a no poder conseguir, con el dinero en la mano, el pan que necesitaba; se vieron luego mendigar muchos pobres, y los que no lo eran lo mendigaban con el dinero en la mano y se quedaban muchas veces sin él.» – G. T.

NOTA (1) En mi copia de los Anales de Terrasa falta en este lugar una palabra que debió ser bajaron o variaron.

Febrero 23. – Pregón de la Ciudad prohibiendo la venta o compra de trigos bajo la multa de 200 libras, y disponiendo que se entregase mezclado con cebada a los horneros para la fabricación del pan destinado a la venta. Las vuitenas eran muy pequeñas, solo pesaban once onzas, y las de trigo y cebada catorce y media. El pan de xeixa y trigo, de peso de trece onzas, se puso a 1 s. y 2 ds. – El 28 se obligó a todo el vecindario a denunciar los cereales y legumbres que poseía cada uno, y desde el 9 al 13 de marzo, se llevó a efecto un escrutinio domiciliario por un Regidor y un Juez de la Audiencia, resultando que la existencia no bastaba para el necesario consumo de la población. – El barullo y confusión administrativa llegó a su colmo; menudeaban las providencias contradictorias entre sí, de la Ciudad, la Audiencia y el Comandante General, sin que el público supiera a quien obedecer. Aumentaba la mendicidad en proporción muy lastimosa y se vieron, entre el enjambre de pordioseros payeses y ciudadanos que pedían limosna de puerta en puerta, a gentes de estamento, menestrales y aun empleados reducidos a la indigencia por la calamidad que afligía a Mallorca. A los efectos de la miseria producida por esta, se unieron los muy tristes de una epidemia variolosa [viruela] y de sarampión, y la aflicción causada por la leva que en el 1.° de Febrero se había llevado a cabo. En la noche de este día fueron detenidos 150 hombres en la ciudad y 600 en los pueblos de la isla, empleándose tanta crueldad como en las levas pasadas: apoderose el [537] gobierno de gran número de sujetos casados, entre ellos de uno que había contraido matrimonio el mismo día, y hasta de un clérigo con órdenes menores. – Co. Fr. – G. V. – N. F.

 

Marzo 17. – El Obispo, instado por las Autoridades y previa junta de teólogos, dio permiso para comer carnes, a pesar de ser tiempo cuaresmal, y publicó un edicto en que así se ordenaba en atención a la calamidad reinante: abriéronse las carnicerías y la Ciudad tasó las carnes de 36 onzas, la de macho cabrío a 2 ss. 6 ds. y las demás a 1 s. 10 ds. – En vista de que continuaba disminuyendo el sustento sin que, por causa del mal tiempo, llegara ningun barco del continente, empezáronse a verificar solemnísimas rogativas y misiones en la Seo, parroquias y monasterios de la ciudad y de toda la isla; principió la Catedral el día 18 y continuaron después las demás Iglesias – El 19 llegó un barco de Tortosa con unas 700 cuarteras de trigo, y otro catalán con 800; continuaba la borrasca marítima y proseguían las rogativas pro serenitate. – No se encontraba pan para la venta, en los hornos, ni legumbres, ni arroz en las tiendas y las plazas: la misma escasez se notaba en los pueblos, y aumentaban los efectos de la calamidad los abusos de las personas que conseguían comprar mucho más de lo que necesitaban, perjudicando a los pobres, los cuales, con frecuencia, no hallaban quien les vendiera lo necesario, ni aun al precio tasado, que era excesivo. – Prosiguió en aumento la estrechez y la carencia de artículos de primera necesidad: el pan era de pésima calidad, elaborado con salvado, cebada y trigo averiado: hubo muchas familias que solo se sustentaban de algarrobas, y, para colmo de desdichas, creció notablemente la mortalidad causada por la epidemia de viruelas. Continuaron las funciones de rogativa por orden del Obispo, y de su mandato y cuenta se hicieron durante varios días cuantiosas limosnas a las personas más indigentes. – Co. Fr. – G. F.

Abril 10. – En vista de la carencia casi absoluta de trigos, publicose en este día, de orden de la Audiencia, un edicto en que se mandaba a los particulares denunciar el trigo u otros granos y harinas que poseyesen, y se anunciaba que si, pasados seis días, no llegaba socorro del continente, o no resultaba bastante provisión de la suma de denuncias hechas en cumplimiento del edicto, se harían tresets, esto es, se tasaría el pan individualmente a razón de seis onzas diarias para los hombres, cinco para las mujeres y muchachos de más de siete años y tres para todos los demás. Afortunadamente el propio día diez, por la tarde, llegó de Barcelona el correo con 2.300 cuarteras de trigo, 5.030 panes blancos de a 30 onzas de peso cada uno, y 388 quintales de bizcocho blanco muy bueno; mandaba este socorro el Coronel del Regimiento de Batavia D. Manuel Amat, quien había sido comisionado al efecto por el Comandante General y el Ayuntamiento de Palma. Los días siguientes llegaron otras cantidades respetables de trigo y alguna harina de Barcelona y de Menorca, con lo que no hubo occasión de poner en práctica los tresets, y se remedió bastante la pública necesidad de alimentos. – Co. Fr. – G. V. – G. T.

Abril 20. – Continuaban los clamores del vecindario a consecuencia del mal proceder de los horneros, quienes vendían el pan sin regla o equidad alguna, privando de aquel artículo a personas y familias necesitadas. En su vista nombró la Ciudad un caballero que asistiera a cada horno, con la instrucción de que el hornero le entregase el pan correspondiente al grano que había recibido, y que cuidara de que fuese de buena calidad, porque era muy malo el que hasta entonces habían amasado: esta providencia no remedió el mal. – El 21 se publicó un pregón de la Audiencia y de la Ciudad prohibiendo la venta de pan en los hornos, y disponiendo que se llevase todo a la plaza de Cort, delante de la casa Ayuntamiento, en cuyo sitio se construyó un enrejado de 52 pasos de largo y 17 de ancho, dentro del cual se vendía con no escaso horror del público. Púsose guardia de soldados y alguaciles, y se fijaron las horas de venta de cinco a nueve de la mañana y cinco a siete de la tarde. Al principio se expendió indistintamente a ciudadanos y payeses, pero la aglomeración de gentes obligó después a preferir a los ciudadanos: prodújose bastante confusión ocasionada por la reunion de tantas personas en un solo punto y las quejas de los que, con su dinero, perdían las horas sin poder alcanzar la compra de un panecillo. – Los días siguientes continuaron llegando cargamentos de trigo: los molinos funcionaron activa y continuamente y, en fin de junio, abastecida ya suficientemente la isla se publicó un bando, a son de trompetas y tambores, y con gran regocijo público, permitiendo la libre contratación de los trigos. – Co. Fr. – G. V. – G. T.

[538] – «Estos días recibió la Ciudad una carta del Marqués de la Ensenada quien, en nombre del Rey, condolido de la necesidad de este Reino, ofreció el remitir la porción de trigo necesario para sacar a los mallorquines de la necesidad en que se hallaban.» – G. V.

Mayo 13. – Súpose en Mallorca la desgracia ocurrida al jabeque El León, que había ido a Barcelona a traer trigos y, cargado con 1.200 cuarteras, fue apresado por corsarios menorquines; salvose parte de la tripulación en la lancha. – El 14 salieron dos jabeques en corso y volvieron al día siguiente con la presa de otro cargado de municiones de guerra, por valor de 7 a 8000 reales de a ocho. – El 17 apresaron los piratas moros entre Mallorca y Barcelona, a uno de aquellos jabeques con dos coroneles, 13 capitanes, varios tenientes y alféreces y 8 o 9 señoras, hasta 200 personas. – El 26 se tuvo noticia de Argel, de que algunos de dichos oficiales, marineros, y dos señoras, habían fallecido. – Co. Fr. – G. V.

Julio 13. – Fue ahorcado un soldado del Regimiento de Brabante: el propio mes fueron pasados por las armas otros tres soldados. – Co. Fr.

Setiembre 9. – Por orden del Obispo se practicó una visura o inspección ocular del cuerpo del Beato Raimundo Lulio, con el fin de remitir a Roma cierta declaración a favor de la causa de su beatificación. Celebrose el acto a presencia de la Ciudad, el Obispo, Canónigos, Autoridades y gran parte de la Nobleza; se destapó el sepulcro y sacó el ataúd cuyas tres cerraduras se abrieron; examinose el cuerpo por facultativos y se resolvió que no habiéndose manifestado argumento en contra de la identidad de dichos restos durante 400 años, eran los mismos que se habían custodiado desde aquella remota época; duró el acto tres horas: dos compañías de soldados contenían a la multitud que quería contemplar el cuerpo del Dr. Iluminado. – Co. Fr. – G. F.

Setiembre 30. – Llegaron 13 navíos holandeses para hacer aguada; iban con rumbo a Liorna [Livorno]. – G. F.

Noviembre 9. – Se armaron 4 jabeques en corso, cuyo sostenimiento corrió de cuenta de la Sta. Cruzada. El 16 se encontraron con otros 4 de piratas moros, entre Altea y Benidorm, con los que pelearon dos de los nuestros, sin resultado. – Co. Fr.

– 16 – Empezaron las rogativas pro pluvia. – Co. Fr.

– La cosecha del trigo candeal fue este año muy pobre; abundantísima la de cebada. – G. V.

 

– «En este año los más de los Caballeros retiraron sus coches y se sacó de Mallorca para el abasto muchísima plata y oro, cuyas piezas labradas se redujeron a barras de plata, y no se encontraba quien la pagase a su justo valor que era 1 lib. 10 ss. la onza: quedose el Reino muy pobre por el mucho dinero que salió de Mallorca.» – G. T.


Información relativa a don Pedro de Santacilia y Pax.

1748


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