MARZO 9. – Rogativas por necesidad de lluvia. – El 11 llovió muchísimo. – J. M.
ABRIL 12. – Para celebrar la canonización de S. Juan Capistrano y S. Pascual Bailón corriose un estafermo en el Borne por la cofradía de S. Jorge, con asistencia del virrey, obispo, jurados, canónigos, inquisidores, etc., etc. Fijáronse de antemano, carteles impresos desafiando a correr las lanzas a caballo, y concluida la función pasearon las 4 cuadrillas de caballeros por la ciudad con hachas encendidas, yendo luego a la Iglesia de PP. Observantes donde se cantó un solemnísimo Te-Deum – J. M. – M. M.
JUNIO 28. – Fiesta en la catedral en acción de gracias por la salud del rey. – J. M.
JULIO 26. – De orden del virrey debían juntarse en el Borne a la una de la tarde 2.500 hombres para formar un escuadrón (sic); comparecieron en aquel sitio las 13 compañías ordinarias, las de los Doscientos y las dos de levante y poniente, formando un total de 3.000 hombres. No concurrieron los soldados con la exactitud deseada; no estaban adiestrados ni siquiera tenían los oficiales las listas de los de sus compañías, efecto de no ser pagados o retribuidos para el servicio, por lo cual costó no poco trabajo al sargento mayor D. Miguel de Bordils, hacerles formar filas de frente y de fondo, para verificar un simulacro de reseña o revista general. – J. M. – M. M.
OCTUBRE 5. – Con motivo de haber negado el obispo el entierro de noche de un hijo de corta edad de D. Gerardo Dezcallar, habiéndosele pedido expresamente, a causa de impedirlo cierta constitución sinodal anterior, por razón del abuso que se había hecho de aquellos sepelios nocturnos, intentó dicho caballero sepultarlo por la noche en la Iglesia de Sta. Eulalia, donde estaba el enterramiento de su familia, pero se negaron a ello el rector y comunidad de dicha parroquia. Acudió entónces a los PP. Agustinos que no pusieron dificultad; lo enterró en su iglesia y al día siguiente se le cantó el oficio. Mandó el prelado recibir información del hecho, y viendo D. Gerardo Dezcallar que se procedía contra él, convocó a todos los caballeros de hábito y, con dictamen de sus abogados, resolvieron que el obispo carecía de jurisdicción sobre ellos en fuerza de cierta bula apostólica, por lo que nombraron juez conservador a D. Juan Dameto, canónigo, quien en 12 de diciembre excomulgó al fiscal eclesiástico, a cuya instancia se seguía el procedimiento episcopal. Al día siguiente fue el obispo por su parte quien excomulgó a D. Gerardo y al pretendido juez conservador, el cual se había negado a enseñar la precitada bula apostólica, a pesar del mandato del prelado. – El 17 de diciembre excomulgó el juez Dameto al obispo, privándole de su oficio personal y regular. – El 19, previa junta de teólogos y letrados, resolvió el obispo, de acuerdo unánime de aquel consejo, que el D. Juan Dameto no tenía poder alguno en el nombre que usaba, y mandó fijar un papel en el cancel del coro, declarando nulo y atentatorio todo lo obrado por dicho Dameto. – El 23 apareció el edicto embadurnado con excremento humano. – El 24 mandó el obispo excomulgar a los autores del desacato, agravando y reagravando las censuras en las fiestas de Navidad, y el 31 ordenó que se les maldijera a todos. – J. M. – M. M.
NOVIEMBRE 15. – A pesar de haber llovido ya, se hizo la rogativa y luego solemne función en acción de gracias; repitiose en todas las parroquias y conventos. – J. M. – M. M.