info

1665

Álvaro Campaner y Fuertes, Cronicón Mayoricense. Año 1665

AGOSTO 20. – Por Real Orden de esta fecha dispuso el Rey que, del fondo de fortificación, se extrajesen 2.000 lbs. cada año, para pagar proporcionalmente los sueldos de los Alcaldes de las fortalezas y demás oficiales vivos de las milicias de la isla; y que se permitiera a los Jurados tomar otras mil para emplearlas en luición de los censos que pagaba el Reino, y en la obra de la casa de la ciudad. – G. T.

OCTUBRE 3. – Llegó por vía de Valencia la noticia de la muerte del rey Felipe IV, acaecida en 17 de setiembre anterior, y la de la Reina Madre de Francia, hermana de aquel. Por la tarde juró el Virrey D. Rodrigo de Borja en nombre de la Reina, curadora de su hijo, el nuevo Rey D. Carlos II. Doblaron a muerto las campanas nueve noches seguidas, desde este día, y se publicaron bandos previniendo a los artesanos que no tuviesen puertas paradas y solo dejaran abierta media, y para que nadie llevase oro o plata en los trajes. Vistieron de luto los Jurados, con gramallas de bayeta y mangas de terciopelo encarnado, y birretes de bayeta llanos y redondos por la parte superior; llevaron asimismo birretes el Procurador Real y todos sus oficiales, y los Mayordomos de los Gremios, capas de luto; colocáronse cortinas de bayeta en las puertas del cabildo, Ciudad y Gremios. – Resolvió el cabildo celebrar las exequias el día 15 y 16 de diciembre. Al empezar a tocar los maitines en la Seo el día 14 salieron de casa del Procurador Real 12 caballeros con sus capuces de luto, jaeces de los caballos de bayeta, y criados que sostenían las luengas colas de ocho palmos, los cuales fueron a convidar para las exequias al Obispo, Virrey, Inquisidor, Jurados, etc. y por la noche el sepulturero mayor enlutado con gramalla y capuz, y montado en una mula, y otros sujetos con antorchas encendidas, pasearon la ciudad invitando a los vecinos para el día siguiente. – El 15 a las 9 y media salió de su casa el Procurador Real con el Tesorero y el Maestre Racional, oficiales del Real Patrimonio y Capellanes Reales, en número de más de 15 parejas, todos con sus capuces y criado que les llevaba la cola, y precedidos de los tambores cubiertos de bayeta, fueron a la Seo: acudieron luego los Inquisidores y sus familiares los Jueces de la Real Audiencia, y últimamente el Virrey, los Jurados con sus capuces de paño fino, los Defensores de la Mercadería, los Jefes de los Gremios, y los maceros y alabarderos con las mazas y alabardas enlutadas. El Obispo, acompañado del cabildo, entró por la puerta del Mirador y por dentro del coro fueron al altar mayor, vestidos los prebendados con unas sotanas como Colegiales, con 4 palmos de cola y una tira de bayeta al cuello, y S. Ilma. con sotana y muceta de bayeta negra, precedidos todos por el Bedel con capuz y la maza enlutada. Celebrose la misa de pontifical con música; hubo sermón que duró hora y media y se acabó la función a las dos de la tarde. – El túmulo o capilla ardiente estaba delante del coro; tenía 4 puertas a las que se subía con 8 o 10 escalones, dos columnas a cada lado de ellas y encima las armas Reales; luego un corredor en cuyo centro se elevaba otro cuerpo cuadrado con 4 ninfas a los lados; encima otra cornisa y balaustrada y después un cimborrio en cuya parte más elevada estaba la muerte con su guadaña; era todo de tela pintada, y en el interior del primer cuerpo se veía una tumba con la imagen del Rey vestido de fraile franciscano, corona y cetro sobre un pedazo de bayeta; pasaban las luces de 450, con las hachas que serían unas 130, y se había enlutado con bayetas negras, emblemas y jeroglíficos toda la capilla real y las dos primeras columnas y balaústres del coro. – El 16 celebró exequias la Universidad; mudáronse los jeroglíficos y no se pusieron las bayetas del coro, porque las robaron el día anterior. Concluido el oficio y durante los responsos, empezó la gente a apagar hachas y cirios y a robarlos, de tal modo, que cuando los religiosos fueron a hacer los suyos, no había otra luz que la de las lámparas. – Cl. Fl.

[424]

NOVIEMBRE 26. – En la noche de este día penetraron violentamente varios hombres en casa de una mujer forastera (¿francesa?) que vivía con su hija, joven muy hermosa, en la calle del baluarte de Berard y se llevaban a esta a otra casa, con grandes gritos y resistencia de la robada, pero encontraron a otros hombres de armas, y, por temor, la soltaron; encarcelose a tres hermanas de mala vida apodadas las Violins, por cuya casa, rompiendo una pared, habían penetrado los raptores en la habitación de su víctima, y también a dos hombres jóvenes. – Cl. Fl.

DICIEMBRE. – Habiendo tomado posesión del Condado (?) de Lloseta el Conde de Ayamans y estando en el pueblo el referido Conde, derribaron los vecinos por la noche las horcas y costell, diciendo que no querían depender de Señorío, sino del Rey; acudió el Conde al Virrey y Audiencia, por cuya orden fue a Lloseta el Doctor de la misma, Pedro Juan Canet, y les obligó a edificar nuevamente aquellos instrumentos de suplicio derribados. – Cl. Fl.

 

– 20. – Publicose un bando a son de tambores y trompetas (vestidos de estameña verde) mandando que en aquella noche y la siguiente iluminase el vecindario las puertas y ventanas en señal de regocijo por la toma de posesión del Reino que debía celebrarse el día 21 a nombre de la Reina, y por su orden; aquella noche la iluminación fue muy escasa, hubo repique general de campanas y en la puerta de la Universidad se cantaron algunos motetes delante de una ventana en que había 6 hachas encendidas. Hiciéronse los Jurados para este función gramallas de damasco verde con mangas de lana encarnada y galón de plata, y vistieron a los criados y cocheros de estameña verde con mangas de tafetán. – El 21 por la mañana tocaron los tambores y trompetas en la plaza de Cort; colocose en el patio del Real Castillo, a la parte de la Gobernación, un tablado muy ancho y encima un dosel de terciopelo carmesí, silla, tarima y cojines, todo nuevo de lo mismo con pasamanería y flecos de oro: fueron los Jurados con sus gramallas de lana, los Síndicos forenses con otras de tafetán verde y naranjado, los castellanos de las fortalezas y el Síndico de Menorca, con tres criados vistiendo una librea bronceada con vueltas de lama verde; y se sentaron sobre el tablado en unos bancos sin respaldo cubiertos de bayeta del último color. A las 3 de la tarde subió el Virrey al tablado, y ocuparon sus sitios los pajes y gentiles-hombres ricamente vestidos, algunos de ellos con cadenas de oro al cuello: el traje del Virrey era de terciopelo con mangas bordadas de plata, y cadena, se dijo valía más de 400 libras; leyeron después los notarios de S. M. y de los Jurados varios papeles, y pronunció el Virrey un discurso, después del cual subieron los Jurados, Síndicos, el Prior de la Cartuja y los demás Alcaides de las Fortalezas, y sucesivamente le besaron la mano en que tenía puesto el guante, estando sentado y con el sombrero en la cabeza. Concluida esta ceremonia, subió el Jurado en Cap con su Secretario o Maestro de ceremonias que llevaba en las manos una fuente de plata con una llave grande del mismo metal, tomola el Jurado, besola y la entregó al Virrey, quien la dio a su mayordomo que la recibió en otra bandeja de plata. Salió luego el Canciller de la Iglesia de Sta. Práxedes revestido con alba y pluvial de brocado, acompañándole dos domers de la catedral, subió al tablado y puesto el Virrey de rodillas ante el misal abierto que le presentaron, lo besó y juró, volviéndose el canónigo a la Iglesia; leyeron los notarios el juramento y levantándose los concurrentes entraron en la Capilla Real de Sta. Ana y se entonó el Te Deum, disparando los Doscientos, que estaban en la plaza de la Seo, sus arcabuces, y la artillería los baluartes; terminada la ceremonia el Virrey, Jurados y caballeros dieron una vuelta por la Portería de Sto. Domingo, plaza de Cort y de Santa Eulalia; por la noche fue escasa la iluminación. – Las dos noches de luminarias hubo repique general de campanas sin que lo pidiera el Virrey, pues, a consecuencia de pretender el Obispo que las ceremonias de toma de posesión del Reino debieron haberse ajustado al ritual romano, y sostener el Virrey que sólo debía hacerse lo que se había acostumbrado a los fallecimientos de los Reyes anteriores en 1598 y 1621, se disgustaron ambas autoridades, a pesar de lo cual quiso el Prelado cumplir con su deber disponiendo aquel repique y la celebración de una procesión general el día 26; a esta no concurrieron los Jurados ni los gremios, porque aquellos no quisieron invitarles al efecto. – Cl. Fl.


Información relativa a don Pedro de Santacilia y Pax.  

Acabando julio se acercan al puerto de Pollensa 10 galeras, 14 navíos y un número indeterminado de embarcaciones menores. Se supo que eran franceses y que su número podía llegar a 4000. Para controlar la situación, el virrey Rodrigo de Borja y Llançol de Romaní, barón de San Petrillo y de Campo-Sobrarbe, consensúa el envío a una persona de autoridad y experiencia militar como era don Pedro de Santacilia y Pax. Siguiendo órdenes directas del rey, no se les dio acogida.

1665


No hay información adicional.









Cerrar


Ver este año en la Wikipedia