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1657

Álvaro Campaner y Fuertes, Cronicón Mayoricense. Año 1657

«Por principios de enero salieron dos navíos bien armados con motivo del aviso que se tuvo de que en la bahía de Alcudia estaba fondeada la galera capitana de Argel, para apresar las embarcaciones cristianas. En breve la avistaron y la siguieron hasta las costas de Berbería en donde se tuvo el combate, pero, refugiada y defendida por el fuego de las fortificaciones [417] africanas, no pudieron apresarla. Se encaminaron después a las costas de Francia con quien se continuaba la guerra, y mantuviéronse dos meses en la boca del puerto de Marsella, y habiendo llegado dos saetías, fueron apresadas después de un choque muy reñido; iban cargadas de aceite y trigo cuyo producto importó 40.000 pesos, prosiguiendo los nuestros su expedición por los mares de Chipre de la Asia Menor. El día 7 de abril avistaron un navío de alto bordo dado fondo, y enviaron un patache que era de otros dos navíos de Málaga y Cerdeña, con los que se confederaron para reconocer al navío y, antes de volver el patache, ya conocieron que el navío era enemigo, por lo que empezaron a hacerle fuego, pero él se puso en sitio donde podía ser sostenido del fuego de una fortaleza vecina; duró cuatro horas el combate y quedó por los nuestros el navío que era de Honorato Bimbay; su carga era de lino y algodón y su producto 50.000 pesos. De allí dieron la vuelta a Túnez y llegando al puerto de San Juan de Acre dieron con una embarcación de moros cargada de arroz, la que apresada, les sirvió para su abasto, y el buque lo echaron a fondo. Tomaron el rumbo para la ciudad de Alejandría, y en el cabo de Corover se les rindió un barco cuya carga eran linos y cueros, y su valor 15.000 pesos: descubriendo después dos navíos se arrojaron contra ellos, y los alcanzaron cerca del castillo de Albiger, cuyos buques enemigos vararon en la costa, y los más de la tripulación naufragaron y pegaron fuego a los navíos por que no se aprovechasen los españoles de ellos. Siguieron su derrota nuestros 4 navíos hasta la Isla de Lampedusa, a cuya inmediación se dijo ver una fragata inglesa, cuya triuplación la pegó fuego por no caer en manos de los nuestros. Partió nuestra escuadra a la vuelta de Berbería y en ella dieron vista a un galeon inglés que, abandonado de la tripulación, fue apresado después de una vigorosa resistencia, y su valor importó 25.000 lbs. Surcaron después los nuestros la costa de Africa, en donde echaron a pique un navío de moros en que se anegaron 300, y se recogieron 18 que fueron cautivos. Mientras se encaminaban con sus presas a vista de Candía descubrieron un navío inglés mercante, que rindieron, haciendo prisionero a su capitán Nicolás Cantier, y su valor importó 5.000 doblones. Desde allí navegaron a Sicilia en cuya Faxo dieron con un navío francés de guerra, el cual después de un combate en que hubo muchos muertos de ambas partes, se rindió a los nuestros: iban en él varios Sanjuanistas y pidió la presa el Gran Maestre, el Exmo. Sr. D. Martín Redin, al Virrey de Sicilia, y se le fue entregada. Ricos ya los nuestros de los despojos enemigos, cuando regresaban a Mallorca corriendo de paso la costa de Berbería, apresaron un navío inglés que salía de Portugal después de un recio combate; su carga era de especiería y les valió 50.000 ducados de plata. En la bahía de Bona descubrieron una fragata de moros los cuales la desampararon, y los nuestros habiendo infundido el terror en todo el Mediterráneo a los enemigos de la Corona, por últimos de dicho mes, entraron en la bahía de Mallorca. Y cuando se creía ya concluida la campaña en aquel año, se avisó desde el Mirador que a larga vista de la bahía estaban peleando dos navíos, uno de los cuales procuró abrigarse de nuestro puerto, y saliendo sola la capitana llegó a tiempo de poderle socorrer, y el otro que era moro se escapó en la oscuridad de la noche. El navío defendido era de Hamburgo, se llamaba el Ruiseñor, venía de España y llevaba un rico presente de nuestro monarca al Rey de Hungría; al mismo tiempo se recobraron del susto algunos prelados que viajaban para Roma en dicho navío. Las presas de esta expedición fueron 9 navíos y 3 saetías, y otras menores; el valor de los géneros apresados 20.000 ducados. Corrió este armamento a cuenta del capitán Canas, Antonio Morellas, Juan Bautista Sunyer, Antonio Pizá y Pascual Veytría, extranjero. Divulgose por toda Europa el esfuerzo de los mallorquines, y el Sr. Rey D. Felipe IV solía decir que eran incomparables en el mar otros vasallos suyos, a los que hizo varias mercedes conforme la relación impesa que se remitió al conde de Montoro, y así lo refiere la historia de España.» (1)

(1) esta y las otras relaciones de las proezas marítimas mallorquinas, están tomadas de la copia de los Anales de Terrassa que fue de Barceló.

MAYO 27. – Rogativas en la Seo por el Rey. – J. A.

JULIO 13. – Llegó el nuevo Virrey D. José de Lanuza, Conde de Plasencia; el mismo día marchó su antecesor D. Lorenzo Ram de Montoro. – Cl. Fl.

JULIO 27. – Llegó la noticia de que estaba enfermo el Rey Felipe IV. Empezáronse rogativas por su salud en la Iglesia Catedral. – Cl. Fl.

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DICIEMBRE 28. – Solemne entrada del nuevo Obispo D. Diego Escolano. – G. T.

 

– Este año fue escaso en cereales en la isla: faltaron 10.000 cuarteras de trigo para el ordinario mantenimiento. – G. T.


Información relativa a don Pedro de Santacilia y Pax.

1657


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