ENERO 13. – Recibida la noticia del nacimiento del Príncipe D. Baltasar Carlos Domingo, hijo de Felipe IV, nacido en 17 de octubre de 1629, empezaron las iluminaciones en 13 de enero, habiéndose cantado anteriormente un Tedeum en la Seo en 1° de diciembre. Dicho día 13 formaron los Jurados y Caballeros una gran cabalgata a que asistieron el Virrey, Regente, Baile, Veguer, Mostasaf, Cónsules, Clavarios, etc., y paseó toda la ciudad; prosiguieron las iluminaciones los dos días siguientes 14 y 15. El mismo día 13 empezaron las de la Seo, parroquias y conventos con gran repique, y luces en los campanarios y terrazas. Adornose magníficamente la Catedral, corriendo de cargo de un canónigo cada una de las capillas, y quedando encortinada con damasco, flores, cornucopias, etc., en el altar mayor se colocaron todas las reliquias, menos la Veracruz, y en las paredes laterales los damascos del canónigo Bartolomé Llull. Los días 20, 21 y 22 se repitieron las luminarias: el 22 oficio en la Seo al que asistió el Obispo desde el coro, el Virrey y Señores de la Rota, Gori, Mesquida, Miró, Canet y Pueyo, abogado fiscal; después salió la procesión en que iba el Obispo de Pontifical. La misma mañana hubo estafermo en el Borne, siendo mantenedor Jaime Anglada; este rompió una lanza en el estafermo, y una astilla le causó una herida en el cuello que fue preciso coserle en el momento. El 23 quisieron los caballeros solteros correr otro estafermo, pero no pudo efectuarse porque, sobre haberse incendiado un carro de triunfo con que debía empezar la función, obligando a huir chamuscados a los músicos y demás personas que iban en él, se puso a llover, de suerte que quedó el Borne desierto y se desbarató la fiesta. El 27, una hora después de medio día, se verificó en dicha plaza el estafermo que no pudo tener efecto el día 23. Celebráronlo Miguel Anglada, tío del mantenedor que fue herido, y los demás caballeros que corrieron el primero; fueron también los solteros, siendo entre todos 22; corrió cada uno 4 lanzas y se hicieron otras gentilezas, concluyendo con esto las fiestas por el nacimiento del Príncipe. – J. F.
FEBRERO 3. – Jubileo plenísimo ordenado por Urbano VIII, a causa de las guerras y herejías existentes a la sazón. Los Jurados y el Virrey no fueron, según costumbre, a la Seo, sino dos durante el Evangelio, y acabando de comulgar en el altar, no esperaron todo el oficio, sino que se fueron con las mazas altas a [386] oir misa a la capilla de S. Pedro. – A la procesión del Jubileo, 10 de febrero, asistieron el Virrey, Jurados y Magistrado, etc. – J. F.
ABRIL 18. – Empezaron funciones de rogativas por necesidad de lluvia. Llovió el 23 y no pudo hacerse la procesión general hasta el 28. En 1° de mayo procesión general de vestidos de blanco: el 4 llovió lo bastante: el 20 procesión general en acción de gracias. – J. F.
JULIO 10. – Fue atacado de un accidente apoplético el Obispo D. Baltasar de Borja y falleció el día siguiente 11. A pesar de haberse puesto guardias por todas las puertas del palacio, hubo necesidad de llevar un anillo y un pectoral de la Sacristía de la Seo, cuando lo vistieron después de embalsamado, porque teniendo él dos pectorales y dos anillos, no pareció ninguno; tal fue el saqueo y pillaje a que se entregaron los criados. Guardaba el duelo el Virrey y a él fue el cabildo a darle el pésame; hízose la procesión de entierro como la del Obispo Bauzá y se le sepultó en la capilla de S. Pedro. Gobernó escasos 4 años y tenía de edad 44; fue muy querido, y rigió el episcopado con el mayor acierto. – J. F. – G. T.
JULIO 23. – Comenzaron rogativas para impetrar el acierto en la elección de Obispo, y continuaron hasta fines de agosto. En 30 de noviembre participó por carta al cabildo Don Fr. Juan de Santander, su elección de Obispo de Mallorca: hubo Tedeum general al que asistió el Virrey, Jurados, etc. – J. F.
AGOSTO 16. – Rogativas por necesidad de lluvia; fueron los Jurados al cabildo a pedir su celebración y continuaron hasta principios de octubre (día 7) en que los Jurados solicitaron nuevamente del Cabildo más rogativas, determinando los Canónigos la salida de una procesión general de vestidos de blanco, para el domingo inmediato. El 8 volvieron a pedir los Jurados rogativas, y el cabildo resolvió que, para no perjudicar a los pobres artesanos, no convenían más procesiones en días laborables, mayormente estando tan apurados, que una barcella de pan les costaba 21 o 22 sueldos; ofendidos los Jurados determinaron hacer e hicieron las 40 horas en Sto. Domingo, cosa nunca vista y que causó grande escándalo en el pueblo. Continuaron las funciones de plegaria, exposiciones del Sacramento y procesiones hasta el 31; llovió este día. Al mismo tiempo, y como hubiese el Rey Felipe IV pedido rogativas por razón de la peste que afligía a varios países, prosiguieron con el dobe objeto indicado las procesiones, 40 horas, ayunos, etc. – Era tanta la sequía, que la acequia de la ciudad estaba exhausta y los molinos no podían moler, de suerte que con el dinero en la mano no se encontraba pan en el mes de noviembre. Continuaron las plegarias, religiosas en 1631 como se verá luego. – J. F.
SETIEMBRE 16. – Con esta fecha escribió el rey Felipe IV a los Jurados la carta siguiente:
«EL REY. – Amados y fieles: las cosas de Italia se han ido disponiendo en forma, que si para el 15 de octubre no se halla gran golpe de gente en mis ejércitos, se puede temer una grande ruina con grande reputación (1) de mis armas, habiéndose consumido en asistirlas casi nueve millones, y siendo ese Reino de donde con mayor facilidad y brevedad se pueda acudir a esto, he ordenado a D. Josef de Monpavón, mi Lugarteniente y Capitán General en él, pase personalmente en Italia con la más gente que pudiere, y porque en la conclusión, y embarcación, se han de ofrecer gastos para el efecto, que por lo pasado ha acostumbrado ese Reino acudir a mi servicio, y con la confianza que debo de tales vasallos, y particularmente por no haberme servido hasta ahora con cantidad alguna, he querido pediros y encargaros con esta la asistieseis con lo que fuere necesario para estos gastos, supuesto que en llegando la gente a Italia, se les ha de pagar sus sueldos por cuenta de mi hacienda, y lo que puede importar hasta desembarcar allá, su conclusión (2) y navegación es poco, y el servicio que recibiré de vosotros muy particular, y para que lo podáis hacer sin embarazo, con la presente delego (3) para en cuanto tocare a esto, cualesquiera pragmáticas y órdenes que impidan a esa Ciudad y Reino el poder gastar su hacienda, quedando para lo demás en su fuerza y valor. Dado en Madrid a 16 de setiembre de 1630. – YO EL REY. – (Siguen las firmas del Secretario Villanueva y Sres. del Consejo de Aragón) – A los amados y fieles nuestros los Jurados de nuestra Ciudad y Reyno de Mallorca.» – Tenía este socorro por objeto acudir a Casal de Monferrato; alistáronse en solos 20 días 900 hombres y se embarcaron [387] tantos a escondidas, que aparecieron luego ser más de 1200. Satisfizo el Reino los gastos y manutención de estos soldados hasta la llegada a su destino y, para ello, debió la Universidad empeñarse en 10.000 libras. – En 11 de octubre, se embarcaron al anochecer 4 compañías al mando del Capitán Sebastián Suau, Diego Gómez de Mendoza, sobrino del Virrey, y dos individuos de la familia Rossinyol, tío y sobrino. El día siguiente 12 se embarcaron otras dos compañías al mando de los capitanes Gabriel Sureda Valero y Gregorio Villalonga. El 19 lo hizo el Virrey que era general de las 6 compañías. Una de ellas, la mandada por Villalonga, fue levantada a expensas de D. Pedro Ramón Zaforteza, a quien más tarde concedió el Rey la merced del título de primer Conde de Santa María de Formiguera; componíase de 300 hombres. Llegadas las fuerzas a Italia recibieron una paga por cuenta de la Universidad. Distinguiose notablemente este tercio en las funciones de guerra en que tuvo la gloria de encontrarse. – J. F. – G. T.
NOTAS
(1) «Reputación» Así dice el extracto que hizo el P. L. de Villafranca del noticiario de Juan Fe. A mí me parece que es error o que faltan palabras en el texto de la carta Regia: en mi concepto este documento diría «se puede temer una grande ruina, con grande daño o perjuicio de la reputación de mis armas», etc.
(2) «Su conclusión.» No lo entiendo: ¿será tal vez «su conduccion?»
(3) Delego: ¿será derogo?
DICIEMBRE 18. – El Procurador Real D. Pedro Ramón Zaforteza, que había jurado su cargo de Virrey interino por la salida del propietario en 19 de octubre anterior, dio cuenta a S. M. de lo que se había practicado en el asunto de la leva para acudir al ejército de Italia; con tal motivo escribió el Rey nuevamente a los Jurados la carta siguiente:
«EL REY. – Amados y fieles nuestros. Don Pedro Ramón Zaforteza me escribe que haviendo entendido esa ciudad el aprieto de mis armas en el Monferrat, ha ayudado con setenta mil y setencientos reales a la leva de la gente que se ha hecho en ese Reino; por las circunstancias que concurren en este servicio de amor y fidelidad, por no habérsele pedido, juntamente con daros las gracias, he querido que entendiésedes por carta mía, que me queda particular memoria, y estimación de la voluntad con que me habéis servido en ocasión tan precisa. Dado en Madrid a 18 de diciembre de 1630. – YO EL REY (siguen las firmas acostumbradas.) – A los amados y fieles nuestros los Jurados de nuestro Reino de Mallorca.» – J. F.
– Este mismo año se hizo leva de 200 marineros que pasaron a Cádiz a cargo del Capitán Mateo Lloréns. – G. T.