FEBRERO 24. – Procesiones generales por necesidad de lluvia, que empezaron en este día en la forma de costumbre, y siguieron durante todo el mes de marzo y abril hasta el 24 de mayo en que concluyeron: dirigiéronse varias de dichas procesiones a San Nicolás de Portopí y en gran parte de ellas iban los concurrentes vestidos de blanco. – J. F.
JULIO 12. – Llega el nuevo Virrey D. Jerónimo Agustín, del hábito de Calatrava, embarcado en una galera de las ocho de Sicilia y la capitana de Nápoles que le escoltaron, marchándose al día siguiente. Acompañáronle a la Seo los Jurados con sus gramallas, y juró en el altar mayor. – J. F.
– 18 – Llegó la noticia de la Bula expedida por Gregorio XV en favor del misterio de la Concepción; repique de campanas en el monasterio de monjas de su nombre y grande iluminación por la noche. Llegó el Buleto el día siguiente y se resolvió otro repique general y Tedeum que se cantó por la tarde del mismo día: celebrose otro en San Francisco con asistencia del Virrey y Jurados, y por la noche hubo luminarias en la ciudad. – J. F.
– 27 – Llegó en un bergantín de Valencia el nuevo Regente Doctor Juan Francisco de Graciá. Recibiéronle los Jurados y el Virrey en la Sala de la Gobernación del Castillo, y fueron a Sta. Práxedes, donde prestó juramento y homenaje en manos de dicho Virrey, leyendo el protonotario de la Real Audiencia el privilegio de su título y las observancias de aquel tribunal; salieron de la capilla, dejaron luego en el cancel de la Gobernación al Virrey y se dirigieron a la Seo, en cuyo altar mayor juró el Regente las franquezas y privilegios de Mallorca, y el Monitorio sobre la observancia e inmunidades de la Iglesia, y después le acompañaron hasta la puerta de la Sala de la Gobernación: allí le recibieron los Señores de la Audiencia, volviéndose los Jurados a la casa de la Universidad. – (1)
SETIEMBRE 12. – Llegaron 4 galeras de Génova cuyo general era D. N. de Spínola: saludaron a la plaza. Díjose que venían para llevarse una compañía de soldados. Marcháronse el 22 con rumbo a Barcelona. – J. F.
– 24 – Fiestas a San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier en la iglesia de Montesión. Empezaron el día 24 con repique general y vísperas a que asistió el Obispo, de pontifical; grandes iluminaciones por la noche, sobresaliendo a todas las de los Dominicos. Oficio de Pontifical el 25; asistió el Virrey, Jurados, Baile, Veguer, Mostasaf y mucha nobleza: por la tarde [376] procesión general a que concurrieron los Regulares con cruz alta; de la Seo fue a Montesión entrando por la puerta lateral y saliendo por la mayor; a San Francisco cuyo altar mayor estaba muy iluminado, lo mismo que el de la Iglesia de Sta. Eulalia, por la cual pasó, saliendo por la puerta del pan, plaza de Cort y delante de casa del boticario Pizá donde había un precioso altar; entró por la puerta mayor en la Iglesia de Santo Domingo perfectamente adornada. Hubo juego de cossis, y cavalls cotoners. Delante de la casa del Ban se colocó un tablado y una gran torre para fuegos de artificio, en la que se representó la Conversión de San Ignacio de Loyola, y, quemado el castillo, se restituyeron a Montesión las dos imágenes de San Ignacio y San Francisco Javier; por la noche fuegos y luminarias. El 26 por la tarde los Dominicos fueron procesionalmente a Montesión. El 28 y 29 los Padres de la Compañía, con sus estudiantes, representaron en el patio del Castillo Real la comedia titulada de San Ignacio de Loyola. El 29 hicieron gran fiesta en Montesión los Defenedors, y no se quemó una montaña de fuegos por haber llovido copiosamente. El 30, 4 carros triunfales, en los que se representaron ciertos diálogos o entremeses, fueron al Castillo Real, al palacio episcopal y delante de la Sala de los Jurados, y luego pasaron por delante de la Lonja, en la cual había una montaña en cuyo interior se veían las imágenes de los dos Santos, con un nombre de Jesús en la mano; esta montaña se abrió disparando varios artificios de fuego; después se corrió un toro lleno de cohetes, lo que divirtió a la gente en gran manera. El 2 de Octubre hubo torneo en el Borne, y con él dieron fin estas fiestas. – J. F.
OCTUBRE 4. – Fiestas de Sta. Teresa de Jesús. Repique general de campanas y luminarias las noches del 4 y del 8. El 9 por la tarde procesión general que se ordenó en la Seo, fue al convento de monjas Teresas, y tomando la imagen de la Santa, recorrió varias calles y conventos y estuvo muy lucida, pues de antemano se ofrecieron premios a las comunidades que más se distinguieran. Todos los eclesiásticos de Sta. Eulalia revestían dalmáticas, casullas o capas: los bordones llevaban la cruz con los cinco Santos canonizados y un tabernáculo con Santa Eulalia y Santa Teresa; ganó esta parroquia el premio consistente en una bolsa encarnada con 10 libras. El que llevaba la cruz de San Miguel iba vestido con dalmática y alas como un ángel; detrás de él marchaba una compañía de angelitos, de dos en dos, el capitán con su jineta; un ángel con un tambor; un alférez con una banderola de tafetán carmesí y la figura de la Santa; un escuadrón de lanzas; el Arcángel San Miguel con un demonio encadenado; el Arcángel San Rafael y un joven representando a Tobías con un pez colgando; el Arcángel San Gabriel con un lirio; el clero con dalmáticas, casullas y capas; dos bordones con capas; un tabernáculo con San Miguel, espada en mano, contra los espíritus malignos que estaban en el tabernáculo, todo riquísimo; y finalmente el Rector con capa pluvial, el diácono y el subdiácono; dicho tabernáculo fue premiado con 5 libras. San Francisco llevó una especie de cruz, a manera de lledània y encima la figura de Sta. Teresa; llevábanla dos religiosos, y debajo había una como granada partida en cuatro partes, a la que se pegó fuego delante del convento de Teresas, donde estaban el Virrey y Magistrado. Creyeron que solo se quemaría una de las cuatro partes de la granada, guardándose las otras tres para ocasiones, pero todo ardió; cayose al suelo la imagen de la Santa, y el religioso se chamuscó toda la cabeza; esta cruz ganó 5 libras. Iban luego religiosos con dalmáticas, otros con casullas y 20 capas; después la Purísima Concepción y el ministro con diácono y subdiácono. Todos se distinguieron, menos la parroquia de Santa Cruz que concurrió pobremente y sin sacerdotes. Los gremios con pendones y luces. En 12 de octubre, último de octava de dichas fiestas, vísperas con música, sermón y luego dos castillos de fuegos artificiales que se quemaron en la plaza del Carmen, delante de la calle de las Teresas. Los días 16, 17 y 18 los carmelitas hicieron fiestas de Sta. Teresa: la tarde del 18 se corrió una sortija y estafermo en el Borne, siendo mantenedor Luis Togores y Sala con su estandarte, en el cual estaba la imagen de Sta. Teresa. – J. F.
– Este año hubo peste en Argel: tomaron los Jurados y Morbers las precauciones debidas; inmiscuyose el Virrey en el negocio, pero aquellos acudieron a S. M. y el monarca escribió al Virrey que los Jurados estaban en sus atibuciones tomando las medidas oportunas. – G. T.
– Este mismo año se levantaron dos compañías de 300 soldados cada una por los capitanes Don Antonio García y Don Antonio Homs, los cuales pasaron con ellas a Lombardía. – G. T.