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1619

Álvaro Campaner y Fuertes, Cronicón Mayoricense. Año 1619

ENERO 31. – Se ahorcó a un hombre de Palma, por haber robado 16 cerdos salados para el servicio de la armada de S. M., rompiendo las puertas de las casas de Francisco Boix de Berard, sobre las que estaban puestas las armas Reales. – Jn. Br.

FEBRERO 18. – Fue ahorcado otro hombre, por bandolero y por no haberse presentado al Baile de Manacor, cuando se le pregonó. – Jn. Br.

– Otro hombre, de Alaró, lo fue por homicidio de Magín Bosch, asociándose luego a los bandoleros. – Jn. Br.

ABRIL 18. – Fueron ahorcados y luego decapitados, dos hombres, por bandoleros y por haber resistido y hecho fuego a los ministros Reales. – Jn. Br.

MAYO 24. – Asesinato de D. Jaime Juan de Berga, Doctor del Consejo (Audiencia.) – Preparábase para bajar del coche y entrar en su casa, en la tarde de aquel día, cuando uno de dos hombres que estaban emboscados disparó un tiro por detrás del carruaje y atravesando el encerado hirió gravemente a dicho funcionario, el cual falleció a poco, sin poder recibir más que el sacramento de la extremaunción en el mismo lugar del delito. Practicáronse activas pesquisas en averiguación de los autores del crimen, y conmoviose la ciudad con la publicación de bandos en que se dispuso que, so pena de la vida, tuviesen los vecinos abiertas las puertas y ventanas de sus casas, y luces en ellas. Sustanciose el sumario, del cual resultaron los principales complicados Antonio Gibert (a) Treufoch, D. Jerónimo Pablo Cavallería y el sacerdote Mateo Ferragut (a) Boda, sin otros varios caballeros más o ménos conocedores o partícipes en los numerosos incidentes de tan ruidoso asunto. El apodado Treufoch, fue detenido en 9 de agosto por Antonio Montblanch y dos hermanos Picornell en el Rafal de Don N. Sunyer, detrás del castillo de Bellver, y obró por cuenta y órdenes del capellan Boda y de Cavallería. El 1° de estos quiso vengar en la persona del Juez Berga la sentencia de muerte pronunciada contra su hermano el bandido Bartolomé Ferragut; Cavallería declaró que tenía odio a D. Jaime Juan de Berga por no haberse resuelto favorablemente cierta competencia acerca del procesamiento de Francisco Gili; por haber decretado la prisión de su hermano Fernando Cavallería, a causa de la muerte de Bartolomé Serra; y por otros motivos de menos importancia. – El ejecutor material del delito declaró haber venido a la ciudad con el capellán Mateo Boda y Antonio Albertí, al objeto de matar a un alguacil; que entraron por la Puerta Pintada antes del alba y se fueron a casa de Don Pedro Santacilia; que el día siguiente le tuvo el capellán Boda escondido debajo de un altar situado al pie de la torre de las campanas de la Seo, de donde le sacó Jerónimo Pablo Cavallería llevándoselo a la sacristía de San Sebastian y advirtiéndole que estuviese allí hasta que fuese hora de hacer su deber y le diera aviso; que fue luego Boda a decirle que salían los señores de la Audiencia, y él lo hizo por la puerta de la Almoyna [Almudaina] y no mató a ningún juez porque [370] no tuvo ocasión favorable para ello, restituyéndose en seguida a la Seo; que más tarde le sacaron de su escondite y le llevaron a casa de Cavallería, en los entresuelos del Canónigo Dezcallar, y le propusieron esperar a que pasaran Luis de Vilalonga y los hermanos Antonio y Leonardo Zaforteza para matarlos, así como que sería conveniente matar a Antonio Montblanch que se hallaba dentro del Real Castillo; que después de medio día pasó por delante de aquella casa (la cual estaba delante de la cuesta de la Seo) el Virrey solo, y el capellán dijo al declarante si quería salir para matarlo, a lo que se opuso Cavallería porque dijo que no estaba bien; que más tarde fueron a visitar al canónigo Dezcallar los doctores Mendieta y Don Jaime Juan de Berga, y entonces propuso Cavallería ir a esperar a Berga a la esquina de su casa, yéndose Boda con dos pistolas, el declarante con un pedreñal y Cavallería sin armas; que Berga pasó solo en su coche por delante de ellos, siguiole y, por detrás del encerado, antes de que se levantara para apearse, le disparó el pedreñal y escapó corriendo con el capellán Boda por el Estudi General, cuesta de La Seo, Borne y calle de San Jaime, entrando Boda en una casa cerca de Sta. Magdalena y saliendo el declarante por la Puerta de Jesús. – Jerónimo Pablo Cavallería, preso con otros caballeros en la Torre del Ángel por razón de esta causa, pudo escaparse pero volvió a ser detenido en la azotea del Convento de San Francisco de Paula. Ya condenado a muerte por sentencia de 7 de noviembre, recibió una carta de su padre D. Fernando, amonestándole que mirase que Dios le había puesto en aquel apuro por sus pecados, que ofrecisese a Dios y al Rey la vida, y que, como padre, le mandaba dijese la verdad de cuanto supiese y fuese preguntado. El día siguiente constituyéronse los Señores del Consejo en la estancia del Real Castillo donde se hallaba preso Cavallería, para darle el tormento ya ordenado, y le mandó el Regente que dijera la verdad so pena de ser atormentado fuertemente; contestó que estaba dispuesto a revelarla y, persignado y santiguado como cristiano, empezó manifestando que la sentencia era muy justa y que la merecía más atroz; que hallándose en Barcelona con Jorge Dezcallar, a quien prendió Berga por haberle hallado con un pedreñal corto, condenándole a servir en el castillo de Perpiñán, le dijo Dezcallar que deseaba matar a Don Jaime Juan de Berga, y le rogó que, en viniendo a Mallorca, le matase él, lo que le prometió el declarante, promesa que luego olvidó; que solo conocía al capellan Boda de haberle visto en casa de Don Pedro Santacilia; que el declarante y Miguel Anglada buscaban limosna entre los caballeros para socorrer a los bandidos Bartolomé Boda y otros que estaban presos, y la entregaban despues al capellán; que este y los parientes de los otros presos propusieron cierto día (hallándose en casa de D. Pedro Santacilia con otros caballeros) para librar a los presos, secuestrar al hijo de D. Jaime Juan de Berga y que, notificada la sentencia de muerte a los bandidos, estando en casa de D. Pedro Zaforteza, con su hermano Fernando, el capellán Boda, y varios parientes de los reos, dijeron los últimos que querían matar a algún juez; que uno de aquellos llamado Francisco Gili se hallaba en contención, y empeñaron al declarante para que hablara al canónigo Dezcallar, su tio, que era Canciller, el cual le contestó que si los Señores de la Audiencia no ponían alguna dificultad, el Gili saldría bien, lo que no sucedió, puesto que al publicarse la sentencia se declaró que no gozaba la inmunidad, causando gran cólera al deponente, quien concibió desde entonces particular odio y deseó la muerte de D. Jaime Berga; que en 14 de mayo encontró por la calle al capellan Boda y le dijo que había venido el jueves anterior a la capital con Treufoch, a quien tuvo en casa de Don Pedro Santacilia, y después lo escondió en la Seo, donde se hallaba; que por la tarde se encontraba en el entresuelo de casa del canónigo Dezcallar con su hermano Fernando, Boda y Treufoch, cuando fueron a visitar al canónigo. Don Jaime Berga y el Doctor Mendieta, conviniendo los cuatro en que era la ocasión propicia de matar a Berga, y que si al marcharse juntos en el coche de este, no se quedaba en su casa el Doctor Mendieta, lo matase tambien Treufoch; que el capellán Mut fue a espiar si Mendieta se separaba de Berga y volvió diciendo que sí, que saliesen pronto para llegar a tiempo, y se fueron los cuatro a casa de Berga. Prosiguiose al día siguiente esta declaración inquisitiva, añadiendo el reo que ignoraba que hubiesen concurrido otras personas a la perpetración del delito; expuso los motivos que él tuvo para procurar la muerte del D. Jaime Juan de Berga, y añadió haber conocido que varios caballeros y alguna señora se alegraban de ella, y otros se lo dijeron expresamente; que nada sabía acerca de cierto motete que corría por la ciudad; que querían matar a Luis Vilalonga para [371] dar gusto a D. Pedro Santacilia, por ser jefe del bando contrario, y por idéntica razón intentaban matar a los hermanos Pedro y Leonardo Zaforteza, y que, en lo concerniente a la muerte del notario Miguel Sansaloni, le había pedido por favor Mateo Gual de Talapí que lo matase, y no teniendo ocasión para ello, el declarante lo encargó a Francisco Sales San Climent, quien tenía un pedazo de nariz menos. – El mismo día quieriendo que prosiguiese en sus declaraciones, se le puso en el potro, protestó no tener más que decir y fue preciso quitarle del tormento porque se desmayaba. – En 10 de Agosto se publicó la sentencia parcial condenando a muerte a Antonio Gilbert, alias Treufoch, siendo ántes llevado por las casas de los herreros para que con tenazas ardiendo, le atenaceasen las carnes; que delante de la casa de D. Jaime Juan de Berga se le cortase la mano y oreja derechas, y frente al Castillo Real la izquierda; que se le arrastrara luego a la cola de un caballo hasta el sitio del suplicio en la plaza de Sta. Eulalia, y se le descuartizara despues de muerto, colocándose los cuartos en parajes públicos para escarmiento, y la cabeza en la puerta del Real Castillo; que fuesen confiscados todos sus bienes, demolida su casa, quedando inhábiles sus descendientes para honores, dignidades y oficios públicos y que antes de la ejecución se le diese tortura para que revelase quienes eran sus cómplices. – Ejecutose la sentencia el día 14; llevosele en un carro con cuatro ruedas tirado por dos caballos, construido a propósito; iba el reo desnudo hasta la cintura, vistiendo solo calzoncillos blancos, auxiliado por 4 Padres de la Compañía de Jesús; llevaban en el mismo carro un pilón y el brasero encendido y los útiles para atenacearle, pero, a instancia de los jesuitas y por gracia especial del Virrey, no se hizo; delante de la casa del difunto se le cortó el puño y oreja derechas, y fue indultado de las restantes mutilaciones para que llegara vivo al patíbulo; se le degolló en la plaza de Sta. Eulalia, descuartizósele y se puso su cabeza en la Torre dels caps de la cuesta de la Seo, frente a San Francisco de Paula. – En 7 de noviembre fue sentenciado a muerte Jerónimo Pablo Cavallería, debiendo ser llevado al suplicio por los lugares acostumbrados de la ciudad y, después de darle garrote, cortada la cabeza y puesta en lugar eminente; confiscados sus bienes, declarados inhábiles sus descendientes para toda clase de honores, demolidas sus casas, y que antes de ser ejecutado se le atormentara para obligarle a declarar quienes fueron los demás complicados en el crimen. – En 15 del mismo mes fue ejecutado Cavallería; sacosele antes a la vergüenza, vestido con ropa larga de luto, y por las calles de la Almudaina se le llevó a un cadalso enlutado que se habría erigido en la plaza de Sta. Eulalia: allí confesó publicamente sus delitos; se arrimó a un palo que estaba en medio del tablado y le dio garrote el verdugo; despues de muerto fue puesta su cabeza en la Torre dels caps de la Cuesta de la Seo. – A instancia fiscal fueron demolidas las casas de Don Pedro Zaforteza Tagamanent en la ciudad y fuera de ella; diose principio a esta operación en 14 de Agosto, yendo el juez Albanell con alguaciles, maestros y peones de albañil de la fortificación, a la situada en la plazuela del capiscol Santacilia (que luego fue de la Misericordia), frente a la cuesta que sube desde el Mercado; el día 16 se le secuestró el predio Raixa. (1) Se acusó al canónigo Bernardo Luis Cotoner, pero se defendió muy bien, alegando entre otras cosas la amistad que le unía al difunto, y dijo que Berga era rigurosísimo y llamado comunmente el flagellum clericorum; la parte de procedimiento referente a él se siguió por un juez eclesiástico expresamente nombrado por el Nuncio, delegado por S. Santidad; recusole el procesado a quien había preso el Juez Doctor Pablo Durán; nombró el Nuncio al canónigo Juan Lloscos por adjunto en la causa; no quiso Durán [372] acompañarse con Lloscos, pero el Obispo le obligó a ello. Profirieron sentencia en discordia en 21 de Octubre de 1621, absolviéndole Lloscos y condenándole Durán a 5 años de destierro, 1.000 ducados de multa y pago de costas; apeló Cotoner pero se ignora el resultado. El motivo de la condena fue el haber incitado a Mateo Ferragut Boda para la muerte de Berga, pero parece fue calumnia, puesto que el verdadero incitador, por confesión propia, fue Jerónimo Pablo Cavallería. – Por razón de esta causa y por otros motivos, se intentó capturar sin resultado a D. Juan Sunyer y a D. Pedro Zaforteza; estuvieron detenidos en la Torre del Ángel Miguel Anglada o Zanglada y Nicolás Quint; y fueron desterrados y pasaron a servir en los ejércitos de Italia, Jaime Anglada y el Doctor Jerónimo Cotoner. – Díjose que en la Corte se había desaprobado la calificación de delito de lesa magestad hecha por los jueces de Mallorca, estimando la superioridad que se habían excedido en las sentencias. – En 21 de Enero del año siguiente de 1620 fue ahorcado en Selva, como encubridor de los hermanos Boda, a los que tuvo escondidos, un tal Juan Mateu (a) Bernardo de Mancor: pusieron su cabeza con las de los otros reos en la Torre del Real Castillo. – F. S. – J. P. – J. F. – G. T. (1)

JUNIO 18. – Llegaron al oscurecer dos galeras de España y quince Genovesas, al mando de Carlos Doria, en las cuales venía el príncipe Filiberto de Saboya, sobrino de Felipe III, general del mar; abrigáronse en Portopí, y al día siguiente entraron en el muelle, con gran salva de la artillería de la fortaleza, el castillo de Bellver y los baluartes, a la que contestaron las galeras. Desembarcó el príncipe a dos horas de día; volvió a repetirse la salva general de las galeras y la tierra, y montando en un carruaje en compañía del Virrey, seguido de otros muchos coches, entró en la ciudad, paseó algunas calles y se dirigió a la Seo, sin que concurrieran los Jurados ni se le hiciera aparato de recibimiento en su nombre, por haberles dicho el Virrey que «su Alteza estaba de mala gana», que quería desembarcar solo, y por consiguiente que fueran a la Seo y allí le recibirían. Acompañaban al Príncipe varios Duques y otros magnates, y le escoltaban más de 50 alabarderos uniformados y con la cabeza descubierta. Llegados a la Catedral, le recibieron procesionalmente el Obispo de pontifical y el cabildo; acompañáronle los Jurados hasta el altar mayor junto a la tumba del Rey Jaime II, dónde se le puso un tapiz y cojines para que oyera misa, la cual se dijo rezada con música a dos coros, concurriendo el Virrey y otros Señores, así como los Jurados, en el banco de abajo. Acabada la misa volvieron los Jurados a acompañarle hasta el portal mayor, y allí se despidieron de él: subió en un coche con el Virrey y seguido de otros muchos, salió por la puerta del Campo, dio la vuelta a la fortificación y entró luego por la Pintada, y fue directamente al muelle a embarcarse, disparando las galeras mucha artillería. Díjose que iban a Italia por servicio de S. M. – J. F. – J. P.

JULIO 13. – Sínodo diocesano. El 13, despues de tocadas vísperas, empezaron los repiques de rúbrica y el 14 se practicaron ceremonias semejantes a las de 1611. El 15 se congregaron en el capítulo, para tratar lo conveniente al servicio de la Iglesia y utilidad de las almas, los individuos del clero catedral, rectores y comunes. El 17 y 19 se reunieron otra vez en la sala nueva de Palacio y eligieron una comisión compuesta de dos canónigos, dos rectores y dos comunes para resolver las cuestiones objeto del sínodo. – J. F.

JULIO 20. – De orden del Obispo se tocó a entredicho, a consecuencia de haberse roto, por mandato del Virrey, la clausura del Monasterio de la Consolación, para extraer a una Señora que el prelado había depositado por algunos días en dicho convento. Se levantó el entredicho el 22. – J. P.

– En este año padecieron martirio en Argel los malloquines Pedro Roca y Hugo Contestí (africano cautivado en su niñez): sorprendidos por los árabes cuando volvían de llevar cartas del Rey de España al del Cuco, fueron torturados para que revelasen el motivo de su viaje y asesinados barbaramente, haciéndoles sufrir horribles tormentos. – G. T.

– «En este año, o a fines del pasado, se hizo un repartimiento de trigo extranjero, en el cual se creían damnificados algunos particulares por no haberse repartido a proporción de los bienes de cada cual, sí solo por el número de personas en cada familia, por cuyo motivo se hizo una representación a S. M. con pedimento de Pedro Pellicer, carpintero, en nombre de los menestrales, a fin de que se suspendiese la exacción de la cobranza de intereses respecto del daño y perjuicio mencionado, y valiéndose de la Pragmática de 7 de octubre de 1600 que dispone los cargos por bienes, y no por personas [373] y habiéndose visto esta solicitud en el Consejo Supremo de Aragón, no obstante que en 8 de Diciembre anterior se dispuso el repartimiento por personas, no fue el Real ánimo derogar aquel capítulo, respecto de los gastos e intereses de dicho trigo, sino proveer lo que pareció por entonces más fácil, para precaver el riesgo que se hallaba en administracion, y habiendo la Universidad vendido los trigos a 2 libras 8 sueldos la cuartera, era justo y mayor beneficio para la Universidad guardar respecto a lo que se debía cobrar por los intereses, que eran 2 libras 12 sueldos por cuartera, el capítulo de la Pragmática, pues mejor se puede cobrar de los ricos que de los pobres.» – G. T.


Información relativa a don Pedro de Santacilia y Pax.

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