A principios de este año ocurrió un nuevo choque entre la Inquisición y la Audiencia: tuvo origen el conflicto en el secuestro que se había hecho a Pedro Llabrés, familiar del Santo Oficio, por mandato de Guillermo Dezcallar, de un censo de 320 lbs., el cual se puso en subasta pública por la curia de la Consignación. Ordenó el Inquisidor a Dezcallar que no permitiera el remate, so pena de 500 ducados: repuso Dezcallar que el Inquisidor nada tenía que ver en los negocios de la Consignación y mandó rematar el censo, en cuya vista dispuso el Inquisidor el secuestro del predio S’Avall, de Campos, propio de Dezcallar, enviando al efecto a aquella villa varios ministros del tribunal; no pudo llevarse a cabao la venta del secuestro por el momento, por que lo impidieron los dependientes de la justicia ordinaria o Real; pero el 20 de mayo de este año proveyó nuevamente el Inquisidor la enajenación del dicho secuestro, dando lugar a que el Virrey y la Audiencia dispusieran el pase a Campos de Miser Onofre Salvá, Doctor de aquel tribunal, para impedir la venta de lo secuestrado. Encontráronse en Campos los ministros de ambas jurisdicciones, la Real y la del Sto. Oficio; promoviéronse serios conflictos y disputas; conminaron con censuras los de la Inquisición a los Reales; y como Jerónimo Costa, Lugarteniente de alguacil de la Inquisición, les faltara al respeto y llegara hasta a desafiar a un alguacil, dispuso Miser Salvá su prision, y en 4 del mismo mayo fue puesto con grillos y cadenas en la Torre del Ángel, trayéndose también a la ciudad el secuestro, a fin de que el Sto. Oficio no lo vendiera. – En 7 fue puesto también en aquella torre Diego de Ortega, teniente de nuncio del Sto. Oficio, y Pedro Llabrés, por tener la culpa de todo lo acaecido, dando a Costa y Ortega a defensas. – En vista de estos sucesos el Inquisidor excomulgó a la Audiencia, particularmente al Doctor Salvá, a sus alguaciles y ministros, a algunos caballeros que habían acompañado a Salvá, y al Virrey D. Carlos Coloma. En 9 anatematizó al Regente D. José Desmur y a Miser Salvá, y el mismo día se publicó [365] un bando por orden del Virrey, mandando al Inquisidor salir de la isla dentro del término de tercero día, por perturbador del reino, usurpador de la Real jurisdicción y por otros motivos no menos poderosos. Reuniéronse los caballeros y los ciudadanos y ofrecieron a las autoridades sus servicios contra el Inquisidor, y el Consejo resolvió que el Jurado en cap y el Síndico forense pasasen a Madrid, para representar lo conveniente a S. M. contra los desafueros y excesos del mencionado Inquisidor. – En 12 de mayo se publicó la sentencia contra Costa y Ortega: ejecutose la de Ortega el mismo día, sacándolo a la vergüenza montado en un borrico con una mordaza en la boca, y despues fue condenado a 5 años de Galeras. Al hallarse Ortega en la plaza de Cort, delante de los Jurados, para ser publicada la sentencia, gritó el procesado que los Jurados eran parciales y que todo el contenido del fallo era falso y mentiroso, por lo que volvió a recibirse información contra Ortega. Había de antemano ordenado el Inquisidor que los Jurados no saliesen a oír la sentencia de Ortega, antes bien se opusiesen a ella so pena de 500 ducados a cada uno, a pesar de cuyo mandato salieron para oír la lectura del fallo. El día siguiente excomulgó el Inquisidor al Jurado en cap Juan Vivot, por haber salido a presenciar la referida publicación, e hizo fijar un cartel en la puerta de la Casa de la Ciudad excomulgando a los Jurados; quitó este cartel un alguacil, de orden del Virrey. – Costa fue desterrado por dos años de esta isla, con caución de 300 ducados de cumplir su destierro. – A principios de junio vino orden de S. M. de que se quitase el entredicho (que se había tocado en 9 de mayo); se levantó en la tarde del día 6. Mandó tambien el Rey que fueran absueltos el Virrey y Doctores de la Audiencia y que el Inquisidor, por el primer pasaje, fuese personalmente a Madrid. Embarcose el Inquisidor el día 17 sin absolver a los funcionarios antedichos. Pasaron comisionados a la Corte por razón de este ruidoso acontecimiento el Jurado en cap Juan Vivot y Jaime Rossinyol. Soltáronse con fianza, de Real Orden, los presos Ortega y Costa. – J. P.
MARZO 19. – Asesinato ocurrido cerca de la Torre d’en Carrós, en la persona de Mos. Jaime Comes, de Sineu. Matáronle con terribles golpes, especialmente en la cabeza, y luego lo echaron al mar donde se lo encontró, a una hora de día. – J. P.
ABRIL 2. – Reunióse el G. y G. Consejo para tratar de las intrusiones de la Inquisición en los negocios civiles, impidiendo la ejecución de las determinaciones del Ejecutor y Clavario y poniendo continuamente obstáculos a las del Virrey y del citado Consejo; y oído el parecer de los Jurados, resolvió en 15 de los mismos enviar Síndicos a S. M. para suplicarle que se sirviese prohibir a la Inquisición inmiscuirse en lo civil. – Jn. Br. (1)
ABRIL 30. – Empezaron rogativas por necesidad de lluvia y cesaron en 20 de mayo, en cuyo día principiaron pro conservationes fructuum hasta el 12 de Junio. – J. F.
– En este mismo mes de Abril desembarcaron moros en Punta negra y cautivaron 30 personas. – Jn. Br.
MAYO 10. – Tuvo lugar la bendición de frutos, que antes se hacía desde el Puig de Randa, en el baluarte de San Antonio. Acabada la misa mayor fue en procesión todo el clero secular y los gremios. – J. F.
JUNIO 4. – Por primera vez se extrajeron en este día los Jurados nuevos, con arreglo a lo dispuesto en la nueva Pragmática de Felipe III. – J. F.
– 23 – Entraron cinco galeras de España, dos de ellas de Barcelona, a cuyo bordo iba el conde de Vallmoll. – J. P. – J. F.
JULIO 4. – Volviendo de su posesion de Alfabia, fue muerto a trabucazos, por detrás de una pared, D. Arnaldo Santacilia. – J. P.
DICIEMBRE 7. – Tuvieron dos religiosos dominicos algunas cuestiones con el Virrey y Jurados, con motivo de ciertas conclusiones que habían impreso, en una de las cuales defendían que la Santísima Virgen fue concebida en pecado original. Consiguió el Virrey que se borrase aquella proposición. En desagravio de «aquel temerario arrojo» de los dominicos, dispuso el Virrey celebrar una gran fiesta en el patio del Real Castillo, a la cual asistieron ambos cabildos, la nobleza y gran concurso popular. Después de la solemne función religiosa, celebrada en el altar que se dispuso al efecto, se colocó sobre un tablado una hidra con 7 cabezas, significando los 7 pecados mortales, y junto a la puerta de la Audiencia otro altar sobre el cual figuraba la imagen de la Virgen, con un bastón en la mano: fue la Virgen al tablado de la Hidra, le dio un golpe y reventó en cohetes y vistosos fuegos, con gran alegría de la concurrencia. – El día siguiente 8 y dos después [366] se hicieron solemnes funciones en honor de la Inmaculada: fue la procesión al Castillo, cuyo patio estaba muy adornado con grandes letreros en su alabanza, y profusamente iluminado, y se esmeraron a porfía los conventos, hasta el 20 en que concluyeron estas fiestas. – J. F.
– Este año sufrió la isla una epidemia de viruelas que atacó principalmente a los niños: hubo ocasión en que una misma procesión se llevaba a enterrar dos, tres y hasta cuatro cadáveres, y todo el día estaba el clero en movimiento. – J. P.